‘Chuche’

April 6, 2010
By Rafael Chavez

‘Chuche’

por Rafael Chávez Mx – pensador mexicano

(An excerpt from the forthcoming novel, “Barrio Fuerte.”)

Decía que decía que tata Dios ya lo había olvidado. Don Chuche Magallón tenía más o menos de 100 años, quitale o ponle cinco.  Hacían varias decenas de años que sus hijos habían perdido la cuenta de su edad e igual Don Chuche había perdido decenas de amigos al paso del tiempo.  Unos meses antes de su fiesta de su centenario, se le otorgó un certificado celebrando su ancianidad por parte del presidente municipal de Cotija de La Paz, donde solo los muertos la encuentran.

Para celebrarlo como el hombre más viejo del pueblo, hubo una ceremonia festiva en la plaza central con banda de aire y tambora.  Después de un pequeño discurso por un representante del gobierno local, se acerco el anciano a la mesa del ministerio público, apretó manos con los diferentes dirigentes presentes, se tomó varias fotos con ellos y por fin se le dio un certificado que según fue firmado por el mismo Vicente Fox, Presidente de la Republica, ya que su esposa es originaria de ese mismo poblado donde la ley del monte todavía rifa aunque sean los tiempos modernos de las computadoras y los rayos láser. 

Después de tanto rollo, Don Chuche Magallón, tomó el certificado lo dobló en cuatro tranquilamente, como era su constante disposición, se lo echo a la bolsa sin mucha importancia porque no sabía que decía, porque no sabía leer y siguió adelante a paso lento pero bien recto el viejo con la minuta preocupación de que quizás le podría haber vendido a todos los presentes sus deliciosas paletas de tamarindo y limón, ya que hacía un calor insoportable, pero ni modo el carrito de paletas descansaba tranquilamente esa tarde en la casa de su hijo Toño, el radiotécnico.

Chuche fue paletero y nevero toda su vida.  El día de su muerte se fue con el carrito de paletas al más allá.  Según se cuenta por allí, que Don Chuche llego a la gloria vendiendo paletas, y así fue como el señor de los cielos ordenó y saborió por primera ves una de sus paletas de tamarindo, porque ¡ay! que ricas saben después de un día largo de labor.

Cotija es un pueblo donde la pobreza murió hace tiempo.  Eso después de que medio pueblo resulto extraviado allá en las regiones del norte, en los famosos Yunaitid Estéis de América carnal.  A pocos años también empezaron a verdear bonito los cerros, y la mafia y el contrabando, irónicamente, también han sido de gran efecto positivo para la economía de esa comunidad que sobrevive de los frutos de la tierra y aunque quieran o no la población de Cotija de la Paz y por las pas, pas, pas, pas ha llegado a superar la pobreza. 

Fue un día por la tarde lluvioso cuando por primera ves se encontraron mis ojos de miel con los ojos negros color noche de mi abuelo Chuche. Entró el hombrecito delgado prieto, Purépecha de corazón, por la puerta de medidas chaparras, como cinco pies quizás, porque nadie era muy alto en la familia de lo Magallones.  Como siempre, llegó ebrio por el cuarto típico de alcohol de cañita clara que se aventaba todas las tardes como lo acostumbraba para así descansar el alma después de un día largo de labor.  Ya borracho fácilmente dominaba el cansancio, y al no sentirlo, la vida se le alargaba aun más.  Era ajeno mi viejo a la muerte y las penas, y yo en esa edad, ni con tal conocimiento daba.

Había llegado temprano esa tarde porque la tempestad que amensaba a relampagos no le permitía que vendiera paletas.  No fuera ser que se le fuesen ha resfriar los clientes o se lo fuera a tronar un rayo antes de tiempo.  Tenía yo mis cuatro añitos cuando por primera vez en mi corta vida me encontré en Cotija donde los muertos descansan en paz y Don Jesús “Chuche” Magallón, era eterno. 

Como siempre, mi viejo aparecia alegre, abrazando a todos; hijos, nietos sobrinos, en fin cuanto niño se le atravesara.  A todos les daba unas moneditas y a su esposa unos cuantos billetitos hasta quedarse sin nada. Fue padre de 14, hijos e hijas, todos logrados.  Fue bisabuelo y se me hace que hasta tatarabuelo llego hacer.  Aunque era muy pobre, el cariño del viejo nunca falto, porque como el decía, enemigos no tenia porque nunca había matado a nadie. 

 Vivian él y mi abuela, Maria de Jesús, “Chucha,” (que en paz descanse), en una casita humilde de madera reciclada, adobe y cartón.  No tenía servicio alguno; no había luz, regadera,  estufa, ni baño, solamente un cubeta para bañarse y un poso de ladrillo para las necesidades secundarias.  A clavo y a corcholata se detenían las paredes y los techos forrados de caja de Corona, Gansito, Pepsi y jabón Ariel, donde se anunciaban el consumo y la modernidad.  Fue en ese jacal, donde mi madre se crió y condujo un noviasgo típico mexicano con mi padre al pie de la puerta.

 Don Chuche, cenaba como siempre como a las 5 de la tarde y al apagarse el ojo de dios, el igual cerraba sus ojos y se dedicaba ha soñar sueños que nunca llego a contarle a nadie, y que a hoy solo son misterios que las luciérnagas del enigma nocturno aguardan. Así fue como conocí a mi abuelo y mi abuela, en la plena pobreza desde la conquista, un origen sencillo del cual no me avergüenzo ni niego.  Aprendí a esa temprana edad que la vida se vive según se semeja, según se presta, quizás sea larga o corta, con riquezas o sin nada…la familia, las amistades y los recuerdos…son en fin lo que cuentan.  Como dijo mi tata Chuche, “Vaya, vaya, lo único que sepo, es que estamos de paso en esta la bola que da vuelta y vuelta y para que agüitarnos al cabo que ya somos eternos desde antes de nacer.”

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4 Responses to “ ‘Chuche’ ”

  1. vero on April 6, 2010 at 4:54 pm

    Best writer ever…. I really like reading Pancho Rancho. You always leave me wanting to read more.

  2. Veronica Chavez on April 7, 2010 at 1:54 pm

    I like it. It’s interesting what you remember. I want to know more.

  3. nallely on April 7, 2010 at 3:23 pm

    interesante Don Chuche…esta parte me gusto y pienso que es verdad
    “Vaya, vaya, lo único que sepo, es que estamos de paso en esta la bola que da vuelta y vuelta y para que agüitarnos al cabo que ya somos eternos desde antes de nacer.”

    :)

  4. Brenda on May 12, 2010 at 9:03 pm

    Que bonita historia se parese mucho a la de mis abuelitos que son tambien de cotija y hasta tu abuelita se llama igual que la mia.

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